El mercado centra su mirada en el devenir climático de EE.UU.

Los cultivos de verano atraviesan las etapas fenológicas iniciales y el mercado de granos actúa en consecuencia con una volatilidad ascendente. A nivel local, se diluyó el pase de soja a noviembre y se observan valores más atractivos para maíz hacia fin de año. 

La ventana de tiempo seco de principios de mes ha quedado atrás en las áreas productivas de EE.UU. En la medida que ampliaba el horizonte de previsión meteorológica, se fue consolidando el arribo de un frente nuboso con una creciente probabilidad de precipitaciones. Efectivamente se terminaron concretando dichos pronósticos, fundamentalmente en la franja norte del Medio – Oeste, con el mayor caudal de lluvias sobre los campos del norte de Michigan, Wisconsin, centro – norte de Minnesota y este de Dakota del Norte.

Esto disipó la incertidumbre a eventuales restricciones hídricas hacia la segunda quincena del mes, etapa de especial importancia para el desarrollo de los cultivos gruesos en este país. Teniendo en cuenta el rápido curso de las siembras de primavera en esta campaña, más de la mitad de los lotes de soja está en floración, mientras que aquellos implantados de forma temprana en el sur, ya muestran el formado de chauchas. En simultáneo, se identifican las primeras plantas de maíz que inician el llenado de grano y, con ello, los niveles de humedad resultan indispensables.

El mercado de Chicago toma nota del cambio de expectativas – con un patrón cálido, pero más húmedo – y desencadenó importantes caídas de precios a principios de la semana previa, producto de la reducción de la prima climática asimilada en ruedas previas. La contraparte estuvo ligada al mayor interés de compradores en la plaza internacional, con China ganando protagonismo. La nación asiática aprovechó la corrección en CME al cerrar numerosas operaciones de importación recientemente, tanto por cargamentos de soja como de maíz.

Oficialmente se notificó una venta de maíz desde EE.UU. hacia China por 1,762 mill.tn. Es un monto más que generoso para ser una transacción diaria valuada en alrededor de U$S 235 millones. La operación quedó pactada para embarcarse durante la campaña comercial 2020/21, es decir, a partir del 1° de septiembre. A esto se sumaron negocios por soja que, en las últimas cuatro jornadas hábiles, alcanzaron 1,04 mill.tn. La sucesión de operaciones de este tipo da mayores indicios de cumplimiento de la fase 1 del acuerdo comercial entre las dos principales economías del mundo.

Los vaivenes externos se ven trasladados en el ámbito doméstico, aunque con una oferta más retraída en el caso de la soja. De hecho, los valores negociados para descarga inmediata están igualando a los operados a noviembre en el Matba Rofex, paridad que no se observaba desde 2014. El spread promedio de los cinco años precedentes resultó de 9,60 U$S/tn a estas instancias de julio. El pase fue diluyéndose hasta quedar neutralizado, es decir, el productor está habilitado a abrir espacio prácticamente sin costo, entregando su cosecha y quedar comprado a noviembre si así lo prefiere. Además, adelanta liquidez y el precio final queda sujeto a la evolución del contrato Nov-20, mediante el cobro o pago de las diferencias en el término, según corresponda. Actualmente están cotizando a la par en torno a los 239 U$S/tn.

El mercado físico de maíz, en cambio, está exhibiendo una elevada disparidad según las condiciones de entrega, con un pase que está cotizando en un rango de 10 a 20 U$S/tn para contratos forward a noviembre y diciembre por sobre el segmento spot. La exportación llegó a pagar hasta 145 U$S/tn (para luego bajar a 140 U$S/tn) en los meses citados para descarga en las terminales del Up-River. Superan cómodamente los valores negociados en el término y las paridades teóricas, contemplando derechos de exportación y una estructura de costos de fobbing promedio.

Existe la posibilidad de comprometer la mercadería, cosechada y acopiada, con la exportación y, al mismo tiempo, permanecer abierto a capturar eventuales ganancias en el mercado. Esto resulta factible dado que aún queda camino por recorrer para la definición de los cultivos en territorio norteamericano, un partido que define la oferta del productor y exportador líder. Así, mediante la compra de un CALL a diciembre con base a 138 U$S/tn se deben desembolsar 7 U$S/tn, dejando un piso de 133 a 138 U$S/tn, dependiendo el precio forward concretado. Se obtiene mayor rentabilidad optando por esta alternativa considerando los valores negociados actualmente para entrega disponible y el mes próximo, siempre y cuando la cosecha haya sido almacenada.